domingo, 22 de diciembre de 2013

Fin del camino

Colección: La Ruta del Adivino


Le pregunto si de esto se trató desde siempre. Una cama vieja pero tibia, en una noche como cualquier otra. Dijo que no. Qué sería en la mañana.

Tengo que sonreir, pero la duda sigue molestandome. ¿No es un poco... sencillo? ¿Común? Dice que no. Que para él esto es excepcional. Y, para conformarme, asegura que yo perdía algo de vista. Organiza su último pequeño discurso:

>>Es el final, mi amor. Lo que la gente no parece entender es que el  final no es un instante. Es un resultado. Una colección de recuerdos. Es el ciclo que se está cerrando, lo que queda del resto de la historia. Así que no: nada fue para llegar aquí, al contrario, estoy aquí por todo lo demás. Esto no era lo que necesitaba, es sólo el final inevitable de tener todo lo que quise.

>> Una niña secuestrada se convirtió en una esposa leal. Un empleado de La Sociedad vino a salvar mi vida y acabó inventando la fruta que yo necesitaba para todas mis recetas. El universo se movió a su antojo, y todos fueron quienes fueron. Yo, obtuve lo que pude. Todo me trajó aquí. Todo me trajo a ustedes.

Por la mañana, cuando llegan mis hijos con sus hijos, se despide de cada quien con una instrucción simple. Algunas están bañadas de futuro, otras de presente. En todas, hay afecto.

Estoy asustada.

Sus últimas palabras son: "sé la misma de siempre", y yo prometo que lo seré. Pero no sé si pueda, casi todo lo que sé que he sido, lo incluía a él.

Este es el microrelato #18 del desafío de Diciembre.

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