lunes, 9 de diciembre de 2013

|Equilibrio| 17 - Sueños y agotamiento

Mientras yo soñaba felizmente con campos de quives blancas, mi familia se llevaba un buen susto. Antes de que mi tía llamara una ambulancia, Soham sugirió que T fuera a buscar a “ese médico que es amigo del tío Frako”. Al principio mi hermana no entendió una palabra, pero luego se fue –de mala gana– y cuando regresó la acompañaba Hayden.
Sou convenció a su mamá de que debía hacer otra cosa (limpiar el desastre que había quedado del almuerzo, quizá) y en la habitación de Soham quedaron sólo mi tío, T y Hayden... también yo, pero estaba dormido. Mis sentidos ya se habían vuelto a conectar pero no recuerdo que su conversación afectara mis sueños en lo más mínimo.
Creía que ibas a traer al inmortal... ¿cómo se llamaba?
Álvaro ―contestó mi hermana―. Pero él dijo que mejor viniera Hayden. Supongo que por ser perceptivo tendrá... idea de lo que pasa.
Está cansado.

¿Qué? ―T le lanzó una mirada de incredulidad al perceptivo― ¿Cómo que cansado?
Sabe que se está extralimitando, pero sigue prometiendo que “descansará después de esta pregunta”, para cada una de las dudas que se presentan.
Pero... ¡colapsó ahí como si...!
Estaba demasiado alerta como para acomodarse y quedarse dormido en un sofá. En parte ahí está el problema: necesita estar bien despierto. Su sistema para obtener información no está funcionando muy bien y se resignó a recibir las visiones del futuro como vengan. Para procesar eso está... más alerta de lo normal, por más que ya no tenga fuerzas. Entiendo que no es fácil desentenderse de todo y descansar...
¡Pero ha estado durmiendo! ¡Mucho!
Y comiendo más ―dijo mi tío―. Intenta compensar toda esa energía perdida. No está descuidando su salud...
Pero dormir ayudaría más si no viera el futuro mientras duerme.
¿También?
Pero Ángel decide cuando ver el futuro ―objetó mi hermana.
No por naturaleza ―explicó el contraparte de Álvaro―. Con años de experiencia como perceptivo, él sabía lo mal que le podía sentar recibir toda esa información siempre, así que diseñó un sistema para poder prever el futuro en los momentos más oportunos en lugar de ser sorprendido por visiones a cualquier hora.
Lo ve a propósito antes de verlo sin querer...
Exacto. Pero ahora no puede hacer eso. Con tantas variables, el futuro está inestable, jamás podría ver todas las opciones; mucho menos va a manipular todos los factores. Eso se puede hacer con tiempo, pero no tenemos eso ahora.
Entonces... ¿Ha estado viendo todo cuando llega...?
Todavía intenta planificar. Ver el próximo enfrentamiento, por decirlo así. Pero también se mantiene atento a cualquier cosa que pueda cambiar. Está concentrado en ambas cosas. Y para cada futuro intenta explicar cada detalle. Ser un adivino-perceptivo es muy útil, pero cansa. Sobre todo a la gente como él.
Ehm... ¿Qué significa eso de “gente como él” en este caso? ―quiso saber mi tío.
Él es el tipo de persona que necesita controlarlo todo. Eso ni siquiera es posible.
Sólo como un dato adicional, que quede claro que yo sabía que no podía controlar todo. También había decidido intentarlo de todos modos. No esperaba el éxito pero sí algo que se le pareciera. Y había ido de maravilla hasta que esos tres lunáticos aparecieron... o hasta que Sofía trastocó el equilibrio. Lo que fuera, me había exigido más de lo que yo tenía: más concentración, más energía, más precisión...
Y ahí estaba, por fin durmiendo sin intentar comprender nada, después de ensuciar el piso de la cocina de mi tía. También me dolía la espalda.
Fue el dolor lo que me despertó la primera vez. Hayden ya no estaba, pero fue entonces cuando supe de su visita. Mi hermana estaba sentada en la silla del escritorio de Soham. Me miraba con esa preocupación maternal que las hermanas mayores no tienen por qué desarrollar.
Ya te dijo que sólo estoy cansado ―murmuré.
Y que podrías estar teniendo problemas para ver el futuro que sí se presentará.
Podría. Pero no es así. Todavía lo tengo bajo control...
Excepto porque te desmayas. Ángel, necesitas ayuda.
Cierto que me había desmayado antes de averiguar lo que necesitaba. Me atreví a preguntarme que había sido lo que había “visto” para confundirme tanto. Sí, a Rackel: Rackel en el pasillo entre la cocina y el comedor de mi tía terránea. Sólo que no estaba ahí. La respuesta seguía siendo la misma que antes de colapsar: mentira pero cierto.
¡Ángel!
¡Sí! Sí. Haré lo que él dijo: le dejaré las explicaciones. Yo sólo veré el futuro y... ―suspiré, decepcionado― Eso no va a funcionar, ¿sabes? Es que Hayden no es tan bueno como ella. Mientras Sofía no se digne a aparecer, no puedo dejarle esto a nadie más... Es que no soy muy bueno explicando lo que quiero saber, sólo lo descubro y ya. En cambio ella sabe lo que busco, es sencillo con ella porque se entera de todo y logra entender la parte que le interesa. Por desgracia esto no le importa ahora...
¿A dónde vas?
Ni siquiera me había dado cuenta pero estaba dejando la habitación de mi prima.
Creo que todavía tengo hambre ―mentí―. Voy a asaltar la cocina.
De pie en el sitio en el que Rackel estaba pero no estaba, intenté comprender. Pero, más que analizarlo, intentaba saberlo. Juré que iba a detenerme si empezaba a ver borroso de nuevo. Mientras me concentraba, caminé de una lado a otro a lo largo del pasillo. Cuando me vio pasar por quinta vez, mi tío decidió intervenir.
Deberías estar descansando.
No contesté.
¿Estás bien? ―sonaba lo bastante preocupado para que yo me sintiera obligado a responder ahora.
No entiendo ―fueron las únicas palabras que pude pronunciar; en cierto modo, lo explicaban todo.
¿Cuál es la pregunta? ―dijo mi tío, mecánicamente.
Eso no funcionará. Entiendo lo que pretendes al preguntar: mi papá sólo necesita entender la pregunta, pero no trabajo así.
¿Cuál es? No importa como funcione, estarás confundido mientras no sepas que es lo que intentas averiguar.
Tenía razón.
¿Cómo podía ser cierto y falso? No, eso no había podido responderlo; era una obviedad y yo no estaba pensando...
¿Rackel estaba ahí realmente? Era un hecho.
Pero no estaba ahí ahora, entonces...
¿Cuándo? ―no pude evitar reírme― La pregunta es “cuándo”. ¡Vi el futuro y creí que era el presente!
No podía responder a la pregunta, aún me faltaban fuerzas. Pero sí sabía que no sería en las próximas horas.
¡Es verdad que tengo hambre! ―descubrí.
En la cocina estaba mi tía y mientras yo registraba todo me dio un discurso respecto a no exigirme demasiado, tomar el colegio con más calma, dejar de desvelarme y demás. Así que le habían dicho la verdad; aunque no toda. Asentí a todo hasta que me abrazó y me dijo que me pondría bien; más tarde, se fue a cumplir con deberes de empresaria sobre los cuales mejor no pregunté.
¿Y tu hermana ya te regañó? ―preguntó mi tío entonces.
Algo así.
Sólo llévalo con calma. Te veo un poco... acelerado.
Supongo que lo estoy.
En ese momento decidí que había estado comiendo demasiado y traté de poner un poco de orden en la cocina. Mi tío me ayudó con eso pero no estábamos muy sincronizados así que su colaboración no aceleró el proceso.
No es fácil llevar con calma estas cosas ―comenté mientras limpiábamos.
Supongo que no. Pero vas a tener que simplificar. ¿Cuál es tu prioridad?
Qué no me maten. Pero para eso tengo que atraparlos.
Aún así, debía reducir mi intervención. No sólo por mi salud; Laór había dicho que debía dejar tranquilos a los adivinos que podían cuidarse sólos y era mi plan hacerlo. Excepto por Fem; no iba a desperdiciar la oportunidad que implicaba el muelle donde lo encontraría Eckard.
Y debes saber a donde irán para que intenten capturarlos ahí, ¿cierto?
Justo así ―di un último vistazo a la cocina, mi tía seguramente encontraría algo fuera de su sitio, pero yo ya estaba más que conforme―. En fin, igualmente tengo que soltar un poco.
Era difícil para mí, porque me había vuelto adicto a controlar todo. Hayden tenía razón.
¿Ya está, verdad? ―mi tío no había dejado nuestro tema principal, pero también estaba evaluando la limpieza.
Ajá.
Te veo distraído.
No es eso. Intento saber lo que pasará todo el día. No puedo echarme a dormir sin saber. Tampoco quiero concentrarme demasiado en ello porque... no quiero volver a desplomarme.
Una vez que me sentí “seguro”, le pedí a mi hermana que se quedara conmigo las 24 horas que planeaba dormir.
Caí como una roca. Dormí bien por horas. Pero tan pronto como me sentí mejor volví a ver algo que parecía futuro, algo sobre una chica de cabello teñido en celeste que siempre llevaba el mismo vestido gris y diferentes cintas en el cabello. Ella me agradaba, pero nunca antes la había visto. No sabía nada de ella y en algún momento lo pregunté en voz alta.
Mi hermana, medio dormida, preguntó de que hablaba. Desde lo más profundo del sueño, le dije que no importaba, que yo estaba dormido. T se conformó con eso.
Más tarde, cuando Soham entró a buscar ropa adecuada para ir al cine con unos conocidos de la universidad, mi hermana le suplicó que se quedara conmigo y corrió al baño.
Colocha, te tomas muy en serio eso de quedarte a cuidarlo ―mi prima alzó la voz para que Tanya la escuchara.
Cuando volvió, mi hermana estaba enojada.
¿Por qué gritas? ―susurró― Lo vas a despertar.
Perdón ―mi prima habló aún más bajo, pero golpeó la puerta de su armario antes de abandonar la habitación cargando su vestido preferido.
Mi tía entró un momento después, rezongando algo sobre qué ella no había movido nada.
¡Aquí están! ―anunció, victoriosa― ¡A la vista!
Eso tampoco me despertó. Ya no estaba tan agotado pero sí concentrado: ¿quién era esa chica? No supe su nombre hasta la mañana siguiente, mientras Tanya y Emilio desayunaban en la habitación que yo estaba usurpando.
Collete ―murmuré en sueños, tan pronto como supe como se llamaba.
¿Quién? ―preguntó Emilio.
Está dormido ―T repitió mi explicación.
Ah ―Emilio comprendió con más facilidad, pero luego insistió―. Aún así, ¿quién es? ¿Otra chica? No es que tenga mucho tiempo ahora...
No conozco ninguna Collete, pero... con Ángel, podría ser una chica de las Cuevas de Luz a quien conocerá sólo si llegan a exilarla, dentro de dos días o veinte años.
Aclarado eso, se burlaron de mí a gusto. Supongo que es una de las funciones de los amigos y familiares.

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