sábado, 28 de julio de 2012

eMdV: Reencuentro



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 ―...y de paso te llevas a tu hija, que empieza a pasar demasiado tiempo en mi casa después de clase ―dijo Ángel, desde el teléfono de la cocina―. … Sí, ya días. … Exactamente por eso, ¿como adivinaste? … Pues porque es mi prima, entre nosotros nos cubrimos.
¡Uy sí! ―rezongó Soham, sentada en el desayunador con un cubo de hielo apoyado en el índice, que se había lastimado al desmontar el arco―. Que forma de cubrirme.
Cheke tío, te veo entonces.

Ángel colgó el teléfono y de inmediato se puso a preparar café. Estaba en eso cuando Tanya entró desde la sala. Estaba mucho mejor ahora que se había disculpado debidamente.
Dijo que va a tomar un baño antes de que llegue mamá, ¿¡pueden creerlo!?
¡Ay, que romántico! ―suspiró Soham.
No entiendo como puedes perder el tiempo con aquel tipo si tanto te interesa lo romántico ―comentó el adivino.
¿Tú que sabes de romance? ―le discutió su prima, sin pensar en defenderse― ¡Si cambias de novia cada dos por tres!
¿Estás haciendo café? ―comento Tanya, sin interés en la discusión― A él le gusta, ¿sabías?
Ángel asintió sin orgullo. Y la verdad era un poco raro que él no alardeara. Estaba distraído y para su hermana eso no era buena señal.
¿Alguna otra barbardidad que no sepamos?
Esta vez negó. No era esa la respuesta, era una queja que explicó de inmediato:
Ella se pone furiosa. Y luego deprimida y otra vez furiosa.
Tanya enarcó un poco las cejas, su gesto pensativo se acercaba sólo un poco al de su hermano y su padre. No hizo preguntas porque en ese momento llegó Mirtala. Furiosa.
En un instante, Soham saltó del desayunador al suelo. Tanya se puso de pie justo cuando acababa de sentarse. Ángel suspiró, resignado.
Los llamé. No estaban en ningún sitio. ¿Es que no les importa en lo más mínimo preocuparme? ¿¡Dónde demonios estaban!?
Tanya iba a responder a eso pero su hermano habló más rápido.
Kren.
¿¡Y que hacían ahí!? ¡Ese lugar es inhabitable, menos aún va a ser turístico!
Reclamó y regañó, mientras Ángel, Soham y Tanya intentaban explicarle que había sido necesario. Tanya estaba muy ansiosa por decirle que su padre estaba vivo y había vuelto. Era una situación rara, pero esperaba que su mamá simplemente se alegrara. Ángel lo evitó cada vez, sabiendo que era muy pronto para sacar el tema.
Era difícil explicarle algo porque para todo su madre tenía un reclamo, o una pregunta diferente.... Pero en un par de minutos le había quedado claro que habían ido a Kren a apoyar al heredero para que pudiera derrocar al dictador que había puesto un hechizo sobre varias personas de la Tierra y matado gente en Kren para hacerse más fuerte.
¡Aunque fuera la última esperanza de la humanidad! ¿Cómo pudiste llevar a tu hermano a una guerra en otro mundo? Tanya, tú eres inmortal, pero él sana tan despacio como cualquiera, no puedes meterlo en...
¿Por qué siempre piensas que Tanya me lleva a los sitios peligrosos? ―reclamó el muchacho― Es como si no supieras nada de mí. Soy un miedoso de primera y sé todo lo que necesito saber: ya se te hubiera tenido que ocurrir que yo sólo voy porque quiero. También sabes que soy un mandón, pero claro, como nunca me haces caso no te imaginas que ellas sí. Casi siempre soy yo quien las manipula a ellas. Mamá, eres la única persona que sabe de mi habilidad y nunca se deja llevar por mí opinión.
¿Tú...?
Tanya fue la que dijo que debía haber algo que pudiéramos hacer. Y yo empecé a decirle qué. Le dije que sólo iríamos a la sociedad. Eso era mentira, pero le dije la verdad en la mayor parte de las cosas, excepto cuando quería evitar que se empecinara en que yo le diera motivos que no quería decirle.
¿Pero cómo se te ocurrió siquiera... ? ―seguía tan enojada como al principio, pero ahora se concentraba en Ángel.
Saludando con entusiasmo fingido, el tío Decklan entró por la puerta de la cocina. Pero su hermana no saludó con tanta emoción:
Espera un segundo que no me vas a distraer esta vez. Además, si supieras la que estos tres hicieron, no estarías ahí con tu tonito de “mantengan la calma”.
Bueno Ángel, si me llamaste para que la calmara, esta visita es un fracaso ―dijo Decklan, riéndose como si su hermana le hubiera contado un chiste en lugar de comentar que los niños habían hecho algún tipo de desastre.
No te llamé para eso ―el perceptivo decía la verdad, aunque no toda.
Fueron a otro mundo, ¡a pelear! ―informó la preocupada madre―. Dizque porque hacía falta, que el dictador ya le había ganado antes a su heredero y según ellos tenían que ayudarle... ¿Nunca se les ocurrió que si ya le había ganado, esto podía terminar muy mal?
Claro que sí ―respondió el muchacho, muy serio, en una perfecta imitación de su padre―, pero tampoco...
Ángel, pequeño... ―verlo bastaba para poner triste a Mirtala― ¡Tú realmente creías que debías hacerlo!
Es que teníamos que hacerlo, mamá.
Eres idéntico a él. Siempre se lo digo a tu hermana y nunca a ti pero...
Mentira. Ángel, solo te pareces a tu papá cuando estás pensando ―dijo el otro adulto―... y por lo visto, en lo responsable. Aunque es medio irresponsable llevar a tu hermana y a Soham a un mundo que no conocen, a pelear con el jefe. Tú papá es un poco más cuerdo.
Ángel disfrutó esa última frase en presente, aunque él ya sabía que su tío jamás se había creído el cuento de que Franzisko había muerto, por más que su hermana le insistiera en que “Ángel lo supo así que debe ser verdad”.
Hijo, entiendo como te sientes, tienes una habilidad y sentías que debías ayudar, pero eres muy joven, y sólo.... No puedes salvar al mundo. Ese tipo de actitud fue lo que lo... ―una idea repentina se le ocurrió a Mirtala, y ahí fue cuando se puso deprimida― ¡Pequeño! ¿Por eso es que estabas pensando en su muerte?
¿Qué? ―murmuró Tanya.
¡Finalmente! Había llegado el momento de confesar:
Ese día que te dije lo del sueño... Yo te mentí para que viajaras a insultar a aquel hombre, y así no estuvieras en casa cuando Tanya volvió llorando, porque ibas a hacer preguntas y meterte y...
Mirtala se quedó muda. Fue Decklan quien interrumpió a su sobrino:
¿Y por qué no podía meterse? ¿Por qué no podían simplemente decirnos y dejar que nosotros fuéramos los que nos ocupáramos del asunto? Por supuesto que servía la telequinesia, puesto que a mi hija si la llevaste.
Un poco contra su voluntad y la mía ―admitió el muchacho―, pero es que ella hacía falta. Ustedes en cambio.... bueno, a ti no te lo dije porque eres incapaz de guardar un secreto. La que no debía meterse era mi mamá. Hasta le dije que conocía el futuro, ¡pero ella nunca puede simplemente hacerme caso!
Tú nunca dijiste...
No te preocupes mami, a veces se le olvida que no ha hecho las cosas ―rió Tanya.
Pero Mirtala hablaba de otra cosa:
¿Él está vivo?
Ángel asintió
¿Tú sabes...?
Siempre supe todo de papá. Esa vez, no estaba soñando, pero él sobrevivió, sólo dejó de ser inmortal. Y luego yo seguía averiguando sobre su vida y... ―se forzó a ir al punto:― Cuando T descubrió lo de los kamikazes, yo acababa de dar un vistazo al futuro por primera vez y sabía que mi papá iba a morir y que esta vez sería todo. Así que estaba con una depresión de las... ―volvía a explayarse más de la cuenta― El caso es que yo estaba acostumbrado a conocer los hechos y no tenía idea de como funcionaba con las posibilidades futuras, así que el par de cosas que supe, me confundía y las tomaba como hechos... Entonces mi hermana dijo que había que hacer algo. Ella hablaba de otra cosa, claro, pero sólo pensar en la posibilidad... Ahí fue cuando supe que podía cambiarlo todo. Pero sólo si lo hacíamos bien.
Mejor no comentó que en la mayor parte de las posibilidades que había analizado, todos ellos acababan muertos. Si antes se había aguantado él solo todo el miedo que le inspiraban, para que su hermana y su prima no se volvieran inseguras, menos iba a compartirlo ahora que ya no era importante.
¿Pues cómo se relacionaba ese asunto con Fraco? ―preguntó Decklan.
Porque él era el que le estaba ayudando a Emilio... ―dijo Soham, y de pronto recordó que ella era la primera en mencionar a Emilio por su nombre―. Porque Tanya por eso se había enojado con Emilio, porque es el heredero de Kren...
¡Pero entonces, ustedes vieron a Fraco! ―al menos por el momento, sólo eso le interesaba al viejo amigo del inmortal.
Sí, tío. Y fui terrible con él. Le grité y todo, yo no sabía... ―Tanya soltó un suspiro antes de cambiar de tema―. Pero el caso es que todo esta bien.
No sabía de nosotros porque según él, hacía falta para protegernos... Quizá no hubiera tenido que preocuparse, Kamnaid no estaba muy interesado...
Ángel, ¿que más dijo tu padre? ―Mirtala se aseguró de poner tal énfasis en las palabras que fuera claro que la pregunta era muy importante.
Soham y Tanya no pudieron evitar preguntarse como reaccionaría cuando lo viera.
Pues, según T, dijo que iba a bañarse antes de que llegaras ―sonrió Ángel.
Mirtala lo miró desconcertada por un segundo, luego corrió hasta la puerta que llevaba hacia la sala. Seguida de cerca por su hermano, aunque él no estaba corriendo.
Y para eso viniste, tío ―dijo Ángel, alzando un poco la voz, cuando Decklan llegaba a la puerta, sólo para descubrir que Francizko ya estaba a medio camino hacia ellos.
*****
Hola, Ángel ―saludó una castaña, con un tono lo bastante sugestivo para poner de mal humor a Tanya.
Hola, Corine ―Ángel no sonó tan entusiasmado como su hermana y su prima esperaban.
Me dijeron que me habías estado mirando... y me pregunté si tienes un momento...
Me viste mirándote ―la cortó―. Y fue antes. Hoy estoy ocupado. Y mañana y el resto del periodo.
Uy, has mejorado un poco ―sonrió Tanya, mientras la chica se marchaba disgustada.
Ni tanto. Lo que pasa es que ya sé como termina. No hace falta hacerlo... verlo de nuevo.
No pasó mucho rato antes de que Tanya volviera a comportarse ausente. A ratos se ponía así.
Lo único peor que una chica enamorada ―se quejó Soham, viendo que Tanya no les prestaba atención―, es una que sabe que no volverá a ver a su príncipe azul.
No sé de que hablas ―eso bien que lo había escuchado.
¡Tanya! A nosotros no nos engañas.
Ya se le pasará, mientras tanto hay que aguantarla ―comentó Ángel.
Ay, no creo ―suspiró Tanya―. Sé que siempre he dicho que el amor no es eterno, pero… creo que yo quería…
Te lo mereces, T ―apuntó su, jamás condescendiente, hermano― ¡Él te pidió perdón y quería estar contigo! ¡Pero, no! Vivían muy lejos para quererse. ¿Cómo se le ocurrió esa tontería a una chica lista como tú?
Ángel, no seas cruel ―murmuró Soham, sintiendo que defendía lo indefendible.
¿Qué querías que hiciera? ¡No dejaré a mi familia para seguirlo hasta Kren! Era imposible.
Pero, podrían verse de vez en cuando ―contradijo Soham― Tus padres no se vieron en años, y aún así…
Sí, ya sé ―suspiró, nuevamente, la inmortal.
Ah, pero aceptas que fue una tontería ―se conformó el perceptivo.
Pues… Sí.
¡Qué alivio! ―rió Ángel―¿Por qué no echas un vistazo a la ventana?
Sin entender de que hablaba su hermano, ella miró a través de la ventana.
Nada.
Creo que lo dijo para confundirte ―Emilio, acababa de entrar por la puerta que se ubicaba tras ella.
¡Emilio! ―gritó ella, encantada, sin dudar en abrazarlo de inmediato.
¿Ves, Soham? Ya se le pasó ―comentó Ángel, y acto seguido él y su prima dejaron la mesa.
El joven adivino debía sentirse generoso, porque dejó lo necesario para pagar la cuenta... de los cuatro.
¿Y, como estás? ―inquirió la terránea.
Pues... te cuento: las cosas han cambiado un poco. Voy a quedarme en La Tierra. En cierto modo, nunca me gustó Kren y, aunque ahora va a ser distinto, a mí me trae malos recuerdos.
Pero tú eres…
No lo soy ―la interrumpió el kreen―. Me comuniqué con la sociedad, y con su ayuda, ahora Kren es una.. ¿Cómo se llama eso en la tierra?... ¡Democracia! Todos parecen felices. Sobre todo Eva, tiene un montón de ideas.
¿Eva? ¿Eligieron a una extranjera...?
No; eligieron a Félix. Sospechamos que es por su relación con la... deposición de mi padre. No se nos ocurre otra razón, porque él no es precisamente conversador ni lo conocía nadie... En fin, el caso es que Eva ocupa un lugar importante en los planes de Félix.
¡Vaya! Entonces…
Ya que me quedaré por aquí, debo insistir en que... Empecemos esta relación desde cero, ahora sin secretos, lo prometo.
No ―ella fue tajante―. Desde cero no. Seguimos desde donde estábamos: una disculpa. Tú estás perdonado. ¿Y yo?
¿Tú, por qué? ―se extrañó él.
Por pensar lo peor de buenas a primeras.
Oh, perdonada también. Y no pasará de nuevo porque en el futuro no tendrás que sacar tus propias conclusiones.
Perfecto.
*****
Perfecto.
Una etapa concluía. Otra empezaba.
Para Kren como mundo, y para cada individuo en todas partes, por lo general sin ser notada, la vida concluía y volvía a empezar como siempre. A veces desde cero, a veces desde donde se había quedado... A menudo sin más heroísmo que las agallas de seguir adelante pese a todo. Es fácil, sabiendo lo que sé: que las personas pueden amarse y que con eternidad o sin ella los buenos momentos valen.

Fin

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