sábado, 17 de diciembre de 2011

Contrapartes Nº10. La última muerte


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La última muerte.
Rubén encontró a Hayden y Alfredo en la sala principal, el primero defendiéndose como podía de dos terráneos con telequinesis y el otro a punto de declararse vencedor contra cuatro oponentes inmaduros. Rubén lanzó, con puntería perfecta, una flecha a la rodilla de Alfredo, poniéndolo inmediatamente en desventaja.
Maten al otro ―ordenó a los que atacaban a Hayden, quienes obedientemente se fueron contra Alfredo.
No debía ser difícil liquidar solo al perceptivo que asistía a Álvaro.
Lanzó una flecha que Hayden intentó evadir pero que alcanzó su brazo. Apenas habla logrado proteger su corazón. Era más de lo que él o su oponente esperaban que lograra.
Otra flecha.
¡Eso había estado más cerca! Hayden había caído al suelo y su pecho sangraba abundantemente en el punto donde sobresalía la flecha. Por supuesto que Hayden tuvo que preguntarse como sobreviviría a esto, y la respuesta fue de lo más extraña: no necesitaba hacer nada.
Un grito los distrajo. Era Rita, pero no había gritado por miedo, había sido un reflejo por caer desde el descanso de las escaleras al segundo piso. No se encontraba precisamente en ventaja, así que no intentó evitar la caída. Se dejó ir al suelo del primer piso donde cayó sin ninguna elegancia pero tampoco se lastimó.
Rubén no sabía que tanto tiempo tenía antes de que Álvaro recuperara la conciencia. Ordenó que detuvieran a Rita y él simplemente siguió en lo suyo después de usar magia para evitar que la joven usara una parte de sus pocas habilidades mágicas, al menos si luchaba sólo con magia de D'hale sus oportunidades disminuían.
Lanzó otra flecha, que Hayden esquivó por poco, y, divertido, se preparó a lanzar otra...
Pero después de escuchar un grito ahogado tras él, descubrió que no podía apuntar: su vista se nublaba, no consiguió llevar oxigeno a sus pulmones... No entendía por qué de pronto estaba en tan malas condiciones.
Hayden no sintió alivio cuando comprendió por qué no necesitaba hacer nada para sobrevivir. Entendía, a diferencia de casi todos los demás ahí, lo que estaba pasando. Rita, a suficiente distancia para que él no se decidiera a levantarse y correr hacia ella, era la otra persona que entendía.
Estaba ¿muriendo? ¿Cómo?
¿Rita lo había atacado? Volteó y trató de ver con más claridad. Dado que él había enmudecido su magia, ella no podía usar su magia sin pronunciar un conjuro y en ningún momento la había escuchado hablar. Veía muy poco a través de sus moribundos ojos, y las ideas se le iban apagando...
Pero consiguió notar que ella estaba tendida en el suelo y sintió tristeza por ambos a la vez.
Ella no se cansaba de traicionarlo.
En el octavo mundo de Grista, siendo un individuo común que anhelaba destacar y se esforzaba mucho, Rubén había nacido sin un contraparte, como la mayoría de las personas. Y, como muy pocos, un día simplemente encontró a otra persona cuyos pensamientos estaban conectados a los suyos. Tuvo que hacer algunas investigaciones, con la dificultad de que no debía revelar que él mismo “escuchaba voces”, pues no quería que la gente pensara que había adquirido una enfermedad mental y dejaran de tomarlo en serio. Bastante difícil era su situación sin eso.
Se sintió más tranquilo cuando entendió el asunto de los contrapartes.
La suya era increíblemente joven. Una niña de un mundo idealista. Rubén nunca supo si toda esa inocencia era por ser una niña o por ser de Ogha dado que en el octavo mundo de Grista, como en casi todos los Mundos Libres, era bien conocida la manera inocente de pensar del pueblo de Ogha, pero él nunca antes había conocido a nadie de por ahí.
Ella no sabía que su contraparte era tan peligroso y ambicioso. Lo amaba. Era su mejor amigo porque entendía lo que ella pensaba. Era más fácil hablarle a él que a cualquier persona. Él la amaba a ella. Básicamente por los mismos motivos. Sólo que él tenía menos gente que entendiera algo de él... y menos interés en gente así.
Para ella era un juego divertido. Para él era un escape de su diario luchar, primero en competencia por destacar entre sus iguales del octavo mundo, luego contra civilizaciones enteras en mundos vecinos. Por ese entonces, el formaba parte de grupos de invasión, donde era un miembro sin importancia en un ejército, pero aspiraba a más..
Los niños crecen y a la larga ella había podido ver lo ambicioso de su contraparte. Y había comenzado a decirle que no era necesario, había intentado hacer que él pensara como una persona de Ogha. Eso no tenía ningún sentido pero es que ella seguía siendo inocente.
La niña creció más, y desistió. Aceptó lo que él era, y probablemente no lo quiso menos pero... comenzó a ignorarlo desde entonces. Le arrebató algo fundamental cuando finalmente el lazo se fue volviendo débil y ya no se escuchaban pensar. Ella no lo escuchó planear conquistas de naciones o de mundos. Él no la escuchó volverse parte de la defensa de Ogha.
Un día, se encontró en su ruta aquel mundo y Rubén pensó que, por su contraparte, lo dejaría estar. Conquistaría otro sitio. Haría sólo esto por ella. Siguió de largo. Pero, debía estar destinado a esto, porque Ogha seguía tentándolo cuando menos lo esperaba. Y al final no pudo evitarlo y preparó una invasión.
La primera vez que Rita y Rubén se vieron, no supieron ante quien estaban. Sin embargo, estar en el mismo lugar fortaleció aquel débil lazo. Para cuando volvieron a verse, sabían con quien trataban y ambos se dieron un minuto para analizar a la persona de la que antes sólo habían oído pensamientos. Rubén sabía que debía detenerse, pues recordaba haber querido mucho a su contraparte, pero ella... Ella reaccionó muy pronto y siguió luchando por su mundo, abandonándolo a él de nuevo.
La razón para dejar en paz aquel mundo pacífico pero bien resguardado, se convirtió en motivo para destruirlo. También Rubén dejó debilitar el vínculo y para cuando Rita conoció a Hayden, esta conexión parecía no existir.
Pero existía.
Y ahora, ese nexo tan frágil le arrancaba la vida a aquel hombre.
******
En un mundo completamente distinto, un perceptivo supo exactamente lo que ocurría.
¡No debías matarla, idiota! ―bramó Luis a la nada.
Y luego pudo pensar que no tenía idea ni de donde estaba ni de como volver a casa, estaba rodeado de un pequeño grupo de delincuentes sin líder (y algunas de las personas que no tuvieron valor de oponerse a Rubén, pero que no querían participar), así que su situación había pasado de prometedora a terrible en un santiamén.

******
Álvaro abrió los ojos. Estaba en su habitación, y buscó a Rita con la mirada, pero no la encontró. Estaba demasiado dolorido como para solicitar explicaciones, así que sé resignó sin preguntas a la ausencia de su hermana.
Todo estaba a punto de empeorar: cuando alguien lo sacara de la feliz ignorancia.
Estaba con Hayden. Tampoco se preguntó que hacía Hayden en Ogha.
―De haber sabido como iba a ser todo, mejor no hubiera dicho nada sobre la otra manera ―comentó Hayden, y Álvaro percibió algo malo en la forma en que se rompió el silencio.
¿Qué quieres decir? ―preguntó.
―I ruin it!
Álvaro volvió a dedicarle esa mirada de “ya sabes que no sé inglés”, y Hayden no se disculpó pero dejó de usar ese idioma.
―No debí decírselo a ella, por lo menos. Primero tenía que hablar con ella por lo que ella sabía, preguntarle si Rubén le había dicho algo alguna vez... que sirviera ahora. Pero que matar al contraparte mata al inmortal... eso se le dije... solo porque necesitaba hablar, y ella era la única que no iba a comentártelo. Ni a vos, ni a nadie. Yo... no quería decirte y si no hubiera sido por eso...
―Entiendo que ella se avergüence, supongo ―dijo Álvaro―. Al que no entiendo es a ti. ¿Por qué no ibas a decírmelo? Está bien, ya podemos dejarlo atrás. Sé que enfurecí hace rato, cuando al fin te dignaste a soltar esa información... aunque fuera por accidente. Pero supongo que puedo dejar él enojo.
―Álvaro… Hayden no sabía como decirlo, pero era necesario y su deber, según él por tener la culpa de lo ocurrido.
―¿Sí? ―Álvaro empezaba a impacientarse... y a preocuparse, según él sin motivo― ¿vas a decirme que pasó?
―Ella... Yo iba a morir, ¿sabes? Y tú conmigo... Ella decidió detenerlo como fuera... y dejó que la mataran, sólo... bajó la guardia y cerró los ojos y dejó que pasara.
En el futuro, cada vez que evaluara esa situación, Álvaro sentiría culpa porque su primera reacción a esa noticia, fue el enojo. Incluso abrió la boca para decir “¿Es tan tonta para dejarme así?”, y pensaba en un discurso sobre como había otras posibilidades y que sólo había evitado sentirse mal ella dejándolos con la sensación de que la habían matado por culpa de él... de ellos. No llegó a decir una palabra, pues sus pensamientos se sucedieron tan rápido que antes de hablar proceso finalmente el hecho de que ella estaba muerta. Y sintió que era su culpa.
También Hayden creía que era culpa suya, aunque sólo en parte porque él no tenía nada que ver con que se armara aquel lío en un principio. Sólo hubiera querido ser capaz de cuidarse sólo para que ella no tuviera que sacrificarse. O, haberse guardado aquella información sin la cual ella no hubiera tomado una decisión tan dura. Pero, no se perdió en la culpa... no había espacio para eso. Solamente podía pensar en la ausencia de Rita.
Sobra decir que Álvaro y Hayden lloraron juntos por el costo de la victoria.
*****
Al morir Rubén, su gente había huido, y Ogha estaba salvo. Los terráneos fueron capturados porque no sabían a donde correr, aunque a Luis no lo localizaron nunca. Después de un juicio, algunos terráneos fueron encarcelados y otros regresados a su mundo.
Rita había completado la misión de ella, su padre y su hermano.
Se le dio un sitio especial a sus restos en el Bosque de los Muertos, una cueva que había estado desierta hasta que se convirtió en el cementerio de Ogha. Enterraban el cuerpo y sembraban un árbol.
Él árbol de Rita, lo plantó su padre.
Hayden y Álfredo tenían el corazón destruido, quizá sin ningún tipo de remedio, no encontraban significado alguno en el supuesto triunfo, principalmente Hayden a quien ahora no le importaba demasiado Ogha. Ambos se fueron a sus mundos de origen.
Álvaro no volvió a saber de Alfredo más que por algún chisme ocasional.
Hayden se convirtió en un contraparte bastante callado y Álvaro respetó su silencio, así que por largo tiempo tampoco supo mucho de él.
Al principio, Carmen se quedó en la Tierra y Álvaro iba verla más que nada cuando se sentía triste. Hablar con ella lo hacía sentir mejor. Pero entre más pasaba el tiempo más falta le hacía el ajetreo de la multiplicidad de mundos. Además, sentía que se pasaba la vida esperando a que Álvaro fuera a visitarla, y para una persona como ella eso era terrible. Por esas razones, tan pronto como tuvo una buena excusa para darle a su madre y a su tía, se fue a vivir a Ogha. Ahí, se dedicó a aprender: sobre Ogha, sobre el Universo Conocido y sus culturas... sobre la Sociedad. Se comprometió con Álvaro, pero en Ogha la fecha de boda suele distanciarse bastante del compromiso, así que estar comprometida tenía mucho impacto emocional... y muy poco impacto práctico.
Con el tiempo, Carmen convirtió a Rita en su heroína personal, alguien por quien no se llora porque ya hizo lo que iba a hacer y no hay nada de malo en que partiera. No compartía esa idea con nadie.
Álvaro lo manejaba diferente. El recuerdo de su hermana ocupaba un sitio especial en su memoria, seguía aprendiendo de ella a partir del recuerdo; pero la muerte de ella, era su única cicatriz, obtenida en su primera guerra.
Así funcionan la guerras, incluso las que involucran pocos individuos y las que se libran en secreto. Todos pierden algo y uno de los dos bandos pierde más. Pero a veces hay que luchar. Y eso era lo que Álvaro hacía, esa era su manera de colaborar con la grandeza y los ideales de su mundo, esos que su hermana adoptiva había encontrado fascinantes siempre.

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 Una historia más ha culminado. Sus personajes restantes podrían tener historias pendientes, eso sí.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Contrapartes Nº9 Otra Manera







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Otra manera.

Álvaro estaba en Ogha, más específicamente en una de las prisiones. Le preocupaba poner a un terráneo en una prisión de otro mundo, lamentaba la posible reacción de la madre o la esposa del agresor cuando este hombre no apareciera en ninguna parte. Pero así funcionaba. Los atacantes de Ogha eran juzgados y condenados en Ogha. Era la ley.
En La Tierra permanecían Rita y Alfredo, ella discutía con Hayden y él le contaba un poco a Carmen sobre el proceso de los juicios en Ogha. El interés de la joven se debía a que ella tenía las mismas preocupaciones que Álvaro respecto a llevarse así a un terráneo... incluso se le ocurrían más teorías desagradables.
Claro que Ogha nunca había tenido que encerrar a un habitante de un mundo no libre, pero nadie más parecía cuestionarse nada, lo cual sorprendía un poco a Carmen, quien tenía entendido que los habitantes de Ogha eran idealistas y amables. Comprendía la importancia de la ley, pero le parecía extraño que ellos lo tomaran como si nada.
Para cuando Álvaro regresó, la conversación de Carmen y Alfredo había pasado por muchos temas, y finalmente había terminado. La discusión de Hayden y Rita había empeorado. La joven ya había recurrido al llanto.
¡Mujer, si yo no voy a decir nada más que lo necesario! ―dijo él, intentando calmarla.
Van a saber ―dijo ella, mirándolo con cierto resentimiento.
No, they won't. No hay relación entre los dos temas. Well... ninguna relación que puedan notar.
Como apenas llegaba y ellos ya no estaban gritando, Álvaro entró en la cocina sin tener idea de lo que iba a encontrar ahí.
¿Otra vez están peleando? ―dijo, acercándose a Rita para consolarla― ¿Por qué siempre están peleando? ¿Qué pasó ahora?
Le dijeron a la vez frases que indicaban que no era asunto suyo, Rita con mucho menos cortesía que Hayden, con lo que Álvaro desistió de la idea de consolarla. Justo antes de que Álvaro diera un discurso de cómo y por qué todo lo que pasara con cada uno de ellos le importaba, Hayden cambió de tema. Tenía que contarle algo importante.
No le dijo hace cuanto lo sabía y Álvaro asumió, erradamente, que acababa de enterarse. La noticia era específica: había otra manera de vencer a la inmortalidad.
Sucede que todos los Inmortales que tienen contraparte, además de la conexión normal tienen un lazo de vida. Si su contraparte muere, el inmortal también.
Habían habido casos de muerte repentina de un inmortal que podían explicarse con esta información, pero en este momento lo único que explicaba para ellos, era que de pronto Rubén estuviera tan deseoso por matar a Hayden.
Cuando fueron a comentarlo con los demás Carmen no vio la importancia: era sólo la causa de una preocupación que ya tenían. Alfredo señaló que había una valiosa oportunidad ahí: si Rubén tenía su propio contraparte
¿Cómo sabríamos quién es? ―dijo Carmen, y todos miraron a Hayden.
Rita estaba muy ansiosa. Todos esperaban oír una solución fácil, y Hayden estaba molesto. Pero Álvaro aclaró que eso no era viable.
No creo que aquí haya voluntarios para ir a matar a un inocente por causa de su contraparte ―dijo― y si los hay no importa porque no dejaré que pase.
Carmen asintió, pensando en la maravillosa persona que era Álvaro. Cuando acabara ese desastre, consideraría seriamente convencerlo de quedarse en la Tierra, casarse con ella y tener media docena de hijos, aunque sabía que sería difícil porque Álvaro quería servir a Ogha por siempre y no entendía para que tener más de un hijo... Pero el desastre no parecía cercano a su final y más le valía concentrarse en la conversación.
Podría no ser inocente ―dijo Alfredo, aún exaltado ante la posibilidad de terminar el asunto de una vez.
Hayden sintió escalofríos cuando vio asentir a Álvaro, y se sintió agredido cuando éste habló:
Averígualo, Hayden.
No había ido del todo mal, pero ahora se pasarían el tiempo preguntando quien era el contraparte de Rubén, y si era inocente o parte de su equipo, o algún psicópata en un mundo libre a quien nadie iba a extrañar. Así que, venía a estar más o menos como al inicio, salvo porque Álvaro había dicho que no atacarían inocentes, así que no era tan importante proteger el secreto y no necesitaba protegerlo a costa de su conexión. No dijo una palabra, pero dejo de bloquear su nexo.

*****
Ni siquiera habían pasado dos días cuando a Hayden se le escapó el detalle.
Álvaro y Rita estaban en otro país, luchando contra Rubén y dos aliados suyos. Álvaro luchaba contra Rubén. La chica peleaba contra un par de terráneos capaces de usar telequinesis, llevaba la ventaja pese a que una parte de su magia había sido enmudecida por un hechizo de Rubén. Afortunadamente la magia de D'hale no se podía enmudecer y Rita podía seguir usándola sin problemas.
Estaban en una casa que antes de la lucha había lucido muy ordenada, pero ahora tenía cosas rotas en todas partes. Escondida bajo una mesa estaba una mujer que se ganaba la vida vendiendo remedios y venenos que no servían para nada pero parecían funcionar. Era ella quien podía sanar a los otros, y a veces, enfermarlos temporalmente. Rubén había visto la utilidad de ambas cualidades, de las cuales no había oído hablar antes.
Hayden había advertido a Álvaro sobre esto y por eso ahora Rita y su hermano adoptivo estaban ahí.
Hayden se mantenía bien informado sobre la situación gracias a su contraparte, y supo que Álvaro se disponía a matar a Rubén. Sería una muerte temporal, por supuesto, pero hizo que Hayden se preguntara de nuevo si el asunto de los contrapartes de un inmortal funcionaba en dos direcciones: hasta ahora, sabía que la muerte del mortal afectaba al otro, pero no tenía idea de que pasaba en el sentido inverso.
Al tener la respuesta, se espantó, y sin querer le dio toda esta información a Álvaro mediante su conexión de contrapartes, junto con todo lo que sabía del contraparte de Rubén, en la forma más básica de una idea, donde no hay intención, idioma, ni nada más que el puro conocimiento. Pocos contrapartes a lo largo de la historia habían logrado eso, siempre por accidente, y ninguno sabía como repetirlo. Álvaro sintió lo que siente un perceptivo cuando “simplemente sabe” y lo que supo lo congeló un segundo. Uno de esos segundos que determinan el destino de una persona, un equipo, y quizá un mundo. Rubén se dispuso a aprovechar ese momento de duda...
―¡Álvaro!
Su nombre, en boca de su hermana, sonaba neutral, pero Álvaro sabía que significaba mucho. Para Rubén sonó como un regaño, pero Álvaro sabía que ella estaba pidiéndole... no, estaba ordenándole que actuara.
Rubén estaba desorientado por algún motivo, así que no acabó de aprovechar su oportunidad y ahora su oponente estaba concentrado de nuevo. Álvaro imaginaba que Rita había usado magia, después de todo a la gente de su mundo se le daba muy bien la magia que afecta a la mente, pero ella no había hecho nada.
Álvaro, que conocía muchas formas de dejar inconsciente al enemigo, sabía como usar todas las armas letales conocidas por La Sociedad, pero nunca había tenido demasiado interés en el asesinato y por lo general luchaba sin armas, como ahora. Sólo conocía una manera de eliminar al oponente sin armas, había aprendido la técnica de alguien que disfrutaba realmente el homicidio, y sólo contra él lo había puesto en práctica: Rubén.
La sensación era agradable: el reto de la lucha, el delicioso sabor de haber vencido y la serie de sensaciones que causaba el cuello de este al romperse, todo esto sin la horrible certeza de haber quitado una vida, porque sabía que Rubén se pondría en pie más tarde. Pero en esta ocasión fue terrorífico lo que antes había sido impresionante, y cuando el cuerpo inerte de Rubén cayó al suelo, Rita pudo ver el miedo en los ojos del muchacho.
―¿Qué pasa?
No me hables ―dijo él, con frialdad―. No todos los días se da uno cuenta de que las dos personas en las que más confía le han estado mintiendo sin el menor remordimiento. Posiblemente no sea buen momento para hablarme.
Después de ofrecerle protección a la mujer, y que esta aceptara de mala gana, volvieron a la casa.
Hayden los esperaba, paseándose por la sala con nerviosismo, sin saber quien de los dos lo asustaba más. Sabía que ambos estaban disgustados por igual, aunque contaba con que Álvaro fuera más fácil de calmar que Rita. Aún corriendo el riesgo de que ella se disgustara más todavía, se dirigió directamente a Álvaro tan pronto como se materializaron de la nada.
Asumió la culpa por ocultar la verdad y por convencer a Rita de hacer lo mismo, pero no creía haber mentido en ningún momento y tampoco le parecía que la información fuera tan importante, más bien era una molestia.
Ahora era importante, desde luego.
Los argumentos de Hayden eran lo bastante buenos para evitar que Álvaro estuviera furioso con él por mucho tiempo, pero no para que las cosas estuvieran realmente bien.
Álvaro no guardó el secreto de ninguna manera, al contrario, fue corriendo a contárselo a Alfredo, quien, jamás en su vida había estado tan decepcionado... y tan preocupado.
Ahora tenían que replantearse todo. ¿Cuanta información estaba recibiendo él con aquel vínculo? ¿Podían usarlo a su favor?
Mientras tanto, Rubén veía crecer su número lentamente, con tan pocos terráneos que parecía que allí no estaba buscando. Decidió hacer una prueba, y tras preguntarle sobre algunos asuntos a Luis y a su otro perceptivo, preparó una visita a la casa que habitaban Álvaro y sus compañeros.
Como en la mayor parte de las ocasiones, Luis no los acompañó. Él no tenía idea sobre combatir, y no era su función, así que era muy raro que se le pidiera presentarse en La Tierra, y más aún, que fuera a lo que claramente sería una lucha dura.

*****
Rita estaba sentada en un sillón, descalza para poder subir los pies, siguiendo las reglas de su madre aún ahora. Rodeaba sus piernas con los brazos e inconscientemente frotaba su muñeca izquierda con los dedos índice y medio de la derecha. No estaba segura de querer seguir la conversación que hasta hacía un momento había entablado con su padre. Se sentía culpable porque acababa de pelear con Hayden. Sabía que no era culpa de él, pero no había podido evitar descargar en él su frustración.
Su padre volvió a la sala con una taza de té.
Y entonces, ¿por qué dejaste de dirigirte a él? ―preguntó, en continuación de la plática interrumpida, ofreciéndole a Rita la taza de té.
¿Y esto? ―dijo ella, en lugar de aceptar la taza.
Me gusta. El único té de este mundo que no sabe terrible, es el mejor del Universo Conocido. Pruébalo.
Ella aceptó sin entusiasmo.
Me decías, dejaste de hablarle... ―dijo Alfredo, alentándole a hablar.
Pero Rita no llegó a decir nada, porque Rubén apareció por magia en su sala, y no estaba solo.
Por lo general la magia utilizada por una persona para realizar un viaje no altera los alrededores, pero en esta ocasión, cuando Rubén llevó con sigo a quince de sus colaboradores voluntarios o no―, alrededor de cada viajero la temperatura bajó al grado de que sobre sus ropas se formó escarcha y su aliento se volvió visible por un instante.
En la habitación vacía que parecía cumplir los fines de un pequeño estudio, Hayden supo que había llegado Rubén justo en el momento en que Álvaro percibía un cambio en lo que los investigadores de La Sociedad llamaban el Espacio entre los Mundos.
Conociendo las posibles causas, cuando Hayden le informó por medio de su nexo que tenían visitas, él ya lo suponía y bajaba por las escaleras tan rápido como podía. Hayden no iba a esperar que lo encontraran ahí sólo, además, quizá incluso podía ser útil en la sala.
Rubén intentó ser directo, ignorando todo su entorno arremetió contra el terráneo tan pronto como lo vio en el umbral. Hayden cedió al pánico y volvió a cerrar la puerta, en la cual se clavaron las tres flechas lanzadas por Rubén. Álvaro estaba en la sala y ya había dejado inconsciente a un enemigo que había encontrado en el último par de escalones. No lo pensó demasiado, Rubén sería su oponente más tarde o más temprano y era mejor evitar que él causara muchos daños, así que se abrió paso para enfrentarlo de una vez.
Alfredo, que en el primer minuto no había movido un dedo, de pronto peleaba con ventaja. Había usado ese minuto para conocer a los enemigos y ahora usaba eso. Era muy difícil de herir, pues sabía lo que iba a hacer cada uno gracias a la habilidad de ver en sus mentes, y además sabía como volver cada movimiento del agresor contra éste. Aunque llevaba largo tiempo en Ogha y respetaba sus leyes y costumbres, carecía de la capacidad de esperar que la gente tuviera algo valioso siempre, y aunque valoraba la vida, ese valor lo perdían al meterse con él. Así pues, no dudaba en darle a sus oponentes una muerte rápida y quizá no demasiado dolorosa.
Rita y Hayden luchaban juntos aunque no estaban demasiado sincronizados. No estaban enojados uno con otro, más bien sentían culpa debido a sus respectivos comportamientos en la dificultad, de modo que una sensación de inferioridad les impedía ofrecer al otro el apoyo que usualmente intercambiaban sin pensar.
En cierto modo, era una suerte que Carmen ya se hubiera ido a casa. Hayden, que comenzaba a esperar siempre lo peor, buscó saber como se encontraba ella, temiendo que hubieran enviado a alguien más en su contra. Obtuvo la tranquilizadora respuesta de que estaba haciendo una tarea que él había olvidado por completo. Así pues, sólo debían ocuparse de Rubén y sus, cada vez menos, acompañantes en la casa.
Álvaro estaba en ventaja cuando Rubén recordó que de todas formas él no era su objetivo y volvió a disparar flechas contra Hayden aún a costa de quedar brevemente indefenso contra Álvaro. Hayden esquivó la mayoría y las dos heridas resultantes no eran nada... siempre y cuando su madre no las viera porque ya comenzaba a quedare sin excusas. Las heridas solía curarlas Álvaro, con magia, pero las cicatrices permanecían y no podía ocultarlas todas todo el tiempo.
Desde luego, la intervención de Rita y Álvaro fueron inmediatas y Rubén desistió, concentrándose nuevamente en el muchacho inmortal. Varios golpes, de uno y otro, esquivados limpiamente fueron a dar a la puerta que daba al patio de atrás. Finalmente la puerta cedió y entre astillas de madera Rubén se vio entre hierbas que crecían sin control humano bajo arboles secos.
Rubén esquivó un nuevo golpe de Álvaro. Mientras luchaban afuera, decidió intentar enmudecer la magia de Álvaro, pero no puso en ello toda su concentración. No estaba en condiciones de vencerlo pero si de defenderse, y como el hechizo para quitarle la posibilidad de usar magia al oponente era poco agresiva, Álvaro no se dio cuenta al principio. Para cuando se percató era tarde.
Sólo le quedaba el combate cuerpo a cuerpo y aún así dio trabajo. Álvaro sabía que estaba en desventaja, lo cual lo hacía poner más empeño, y para mantenerlo sin magia el otro necesitaba concentrarse en ello así que parecían estar parejos. Pero eso era una ilusión que duró mientras Rubén completaba un segundo hechizo para restarle velocidad al oponente y entonces fue capaz de arrancarle temporalmente la vida.
Regresó a la sala donde Hayden debía estar todavía. Matar a ese muchacho era lo único que le hacía falta a Rubén. No importaba quien sustituyera a Álvaro en Ogha: no iba a saber suficiente y no sería tan insoportable.

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sábado, 3 de diciembre de 2011

Contrapartes Nº8 Secretos



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Secretos.

Rita no podía esperar más. Al principio Hayden no pudo responder que los demoraba, y para cuando supo que debían ir, Álvaro ya se había desmayado. Fueron a la escuela, con menos precisión que Álvaro, pues la explicación de Hayden no fue lo bastante buena para que Rita se orientara. Se dirigieron rápidamente al lugar en donde Carmen lloraba sobre el cuerpo inmóvil de Álvaro.
Sus heridas no se curan ―dijo Carmen, como quien confiesa un crimen horrible.
Rita entró en desesperación inmediatamente. Hayden, que hasta ese momento había estado bastante preocupado, se relajó de pronto y sugirió que se fueran antes de que Rubén despertara.
¿Puedes llevarlo a la casa aunque esté así? ―le dijo a Rita.
Rita no hubiera podido decir si fue la forma en que lo dijo, o su pregunta, pero Hayden acababa de tranquilizarla. Consiguió responder, sin llorar, que sí podía. Estaba segura de que todo iba bien, y aunque seguía angustiada, sabía que era sólo porque siempre le había preocupado una muerte de Álvaro. Hayden se comportaba como si esta no fuera una muerte definitiva así que seguramente no lo era. No hizo preguntas, ni siquiera al llegar a casa. Buscó algún material en las heridas, como de costumbre, pero ya no había ninguno, y además las heridas estaban casi cerradas.
―What did you do? ―preguntó Hayden.
Ella lo interpretó como un “¿Qué fue lo que hiciste para que lo hirieran tan gravemente?” y Hayden, al notarlo en su expresión de angustia, se apresuró a explicar que lo que quería saber era como había evitado que él muriera de forma definitiva. Después de todo, la razón para que Álvaro dejara de sanar de pronto, él ya lo sabía: el inmortal había renunciado a algo que lo mantenía vivo. Pero no sabía qué había cambiado en último momento.
Carmen tampoco sabía qué había cambiado y no podía tomar el crédito por ello. Sin embargo, si se trataba de algo que ella había hecho, sólo que no lo sabía.

*****

La amo ―dijo Álvaro, al recuperar la conciencia y ver que estaba a solas con Rita―. No es tan sencillo como negarlo. Más bien, es peor si trato de apartarla.
Sorprendida, Rita descubrió que aquella frase – además del tono soñador y decidido en que Álvaro la había dicho – no dolía.
―¿Y ahora qué harás?
Creo que... Se lo diré. Sucedió algo raro... o lo soñé. Ella me pidió que me quedara a su lado. Y yo... quiero hacerlo. Así que, sí, se lo diré. Con las palabras menos ambiguas posibles, para evitar problemas de comprensión. Me asusta que en la Tierra sea tan diferente el concepto. Pero sin malentendidos, no habrá corazón roto... espero. En todo caso, lo que importa es como se vive, ¿no fue lo que dijiste? Moriría sin ti, o sin ella, o si Rubén lograra invadir y destruir Ogha. Es tarde para cambiar eso. Y, ahora que lo pienso, morir por ella suena mejor que vivir sin causa o sin amor. Yo creí que... tenía una misión y que no podía sacrificar eso por el amor de una extranjera, y ella estaba en riesgo también, y creía que debía apartarla para... No es tan sencillo, supongo. Y, en cierto modo, cuando me pidió que me quedara con ella... Puede sonar absurdo pero sentí que valía la pena renunciar a lo que fuera... No lo sé. Sólo siento que ya no puedo continuar igual. ¿Es muy loco querer ambas cosas?
Rita estaba encantada, escuchaba al muchacho pero también estaba en sus propios pensamientos. ¿El amor se imponía después de todo? No había pasado por alto que la había mencionado. Su afecto por ella no era menor que su afecto hacia Carmen, pero sí muy diferente. Y ya no dolía que él la quisiera como una hermana.
Estaba segura de haberlo amado, y en ese entonces el afecto de él había sido insuficiente, pero algo había cambiado, tal vez no el sentimiento en sí, pero algo era diferente. Estaba dejándolo ir, no con el corazón hecho pedazos con la renuncia, al contrario, sabía que estaba haciendo espacio para poder avanzar. Ese pensamiento de inmediato llamó a otro pero ella se repitió que no iba a enamorarse del alienígena débil que no se cansaba de ser rechazado pero parecía incapaz de ser humilde.

El problema era que había algo en su actitud odiosa que a Rita le agradaba, imposible saber si era su seguridad, el empeño que ponía en convencerla, o alguna otra cosa. Si hubiera podido contar con ese algo sin esa arrogancia que el muchacho tenía.
Lo que Rita no sabía era que, en realidad Hayden no era realmente un engreído, solamente sabía demasiado. Y ahora sabía algo que detestaba saber, un asunto importante que seguía ocultando. Pronto tuvo que mentirle al respecto a los demás.
Hablaban todos sobre la dificultad que presentaba la situación ahora, esperaban que Alfredo tuviera algún consejo y agradecieron su llegada. El había pasado largo tiempo en Ogha, donde por el momento era representante de Álvaro, así que fue necesario ponerlo al día. Por su parte, él tenía poco que informar, Rubén prácticamente no había realizado ningún movimiento en Ogha. Carmen y Rita estaban particularmente alteradas ahora que Álvaro había estado realmente a punto de morir; Álvaro, que vivía para alejar amenazas como Rubén de su mundo, comenzaba a sentir que fracasaba, ahora para La Tierra y al paso que iban las cosas, pronto podría ser para Ogha. En esas circunstancias, Alfredo fue el primero en hacer la pregunta que el perceptivo había conseguido evadir durante un tiempo:
Hayden, ¿estás seguro de que no hay otra manera de matar a Rubén?
No. Si existe otra, yo no la conozco todavía....
Supo” cuan decepcionados estaban todos. Pero decir la verdad no era una opción.
*****

Álvaro había ido a Ogha por unas horas, y Sofía, la perceptiva que hasta hacía poco estudiaba en un colegio para alumnos particularmente brillantes, lo había mandado llamar. Por el momento ella estaba en Ogha, bajo el cuidado de este mundo y a pesar de que no le dirigía la palabra a nadie, su habilidad le permitía estar al tanto de todos los hechos referentes a Rubén. Al fin había procesado la muerte de su amigo, y estaba demasiado deprimida, asustada y furiosa, con lo que no tenía ánimos de tomar ninguna decisión. Su habilidad superaba a la de Hayden, pero no le habían pedido su contribución pues veían el caos en que estaba sumida.
Sin embargo, sentía la necesidad de comunicarle a Álvaro algo que no podía seguir esperando hasta que Hayden lo supiera. Ya que lo tenía ahí, aprovechó para comentar primero la situación respecto a Rubén.
―Os equivocáis respecto a la muerte definitiva. Un “corazón roto” es más que una decepción amorosa, creo que tú has llegado a comprenderlo. Hubiera sido menos complicado decir que la gente no vive sin motivación. No sólo el amor nos hace querer vivir... o morir. En mi familia, varios viven motivados por el dinero y si fueran inmortales renunciarían al don para no vivir pobres... ―soltó una risa de burla antes de continuar― Hay motivos diferentes al amor. Rubén, estimo, vive por el poder.
―Aun así, lo veo difícil ―dijo Álvaro.
―Habría que quitarle toda esperanza de poder: sus tropas, sus aliados y sus habilidades. Imagino que sus tropas y aliados lo abandonarían por una mejor oferta...
Eso no va a pasar ―dijo Álvaro― Si Ogha trata con esa gente sería igual que aceptar la invasión. Es más, sería muy humillante.
Coincido con esa forma de pensar. Una cosa es un negocio justo con uno de sus hombres, como habéis hecho antes, y otra es favorecer a la gente horrible que comparte las ambiciones de Rubén.
Así que... se resume a quitarle su poder... quitarle sus habilidades ―dijo, pensativo, pero luego volvió a desanimarse―. Que funcionaría muy bien, si supiéramos cómo.
―Existen mundos es los que se puede despojar a determinadas personas de sus dones, pero ese no es el caso de Rubén…Él octavo mundo de Grista es tan caótico, que es una fortuna que nadie ahí tenga poder sobre los dones de otros. Aún así, debe haber maneras. Lamento no ser de más ayuda en ese aspecto.
―¿En ese aspecto? Álvaro supuso que Sofía pensaba ser útil en algún otro "aspecto".
Sofía asintió.
―Hayden debe saber que él tiene la culpa de que vuestra unión como contrapartes haya estado fallando ―dijo―. Decidle que si una región de la comunicación falla, es normal que las demás lo hagan.
Ella sabía que despertaba la curiosidad en Álvaro, y esperaba que eso no hiciera más daño que bien. La idea era que garantizara un interrogatorio; luego, sí todo salía bien, Hayden diría la verdad y descubriría que a Álvaro no le afectaba demasiado. Pero… tanto de eso podía ocurrir de una forma distinta y causar problemas nuevos, que Sofía no sabía si había procedido correctamente. Apenas estaba elucubrando, en base a lo que sabía sobre todos ellos.
La curiosidad, en efecto, fue sembrada. Pero cuando Álvaro volvió a La Tierra, Hayden no fue la persona con la que habló primero.
Él quería pasar tiempo con Carmen – pese a lo que él le había dicho a Rita, no se animaban a hablar abiertamente de su amor en plena crisis, pero querían pasar juntos todo el tiempo posible – y Hayden, al parecer, quería pasar tiempo con Rita. De vez en cuando, después de hablar a solas con él, la chica estaba tan histérica que Álvaro y Alfredo creían que no siempre estaba cortejándola. Pero ahora ni ella ni él decían a nadie más lo que realmente hablaban a solas, quizá porque nadie los veía tiempo suficiente para sonsacarles algo.
Por otro lado, tanto Álvaro como Hayden estaban demasiado ocupados como para hablar de ese tema en particular. Sofía no había considerado necesario hacer énfasis en la importancia del asunto, porque se suponía que ellos ya la entendieran, pero Álvaro era quien menos interés ponía en el nexo, y sólo se percataba de sus fallos cuando le incomodaban. Así, pues, la conversación quedaba para el momento en que acabarán con sus otras responsabilidades, que en el caso de Hayden no eran solamente los asuntos relacionados con Rubén.
A veces lo olvidaba. Llegaba tarde a casa, dejaba tareas a medias... y no tenía idea de que debía ir a examen el martes en la tarde. Por eso Carmen no había llegada, y él estuvo suficiente tiempo sólo con Alfredo el tiempo suficiente para que comenzaran a ponerlo nervioso tantas preguntas para las cuales Hayden no tenía respuesta... o no quería dársela.
Se sintió a salvo cuando vio llegar a Rita y Álvaro, pese a que acababan de perder la oportunidad de privar de un aliado a Rubén.
Está bien, debo regresar a casa. Sean cuidadosos ―se despidió Alfredo―. Y tú, muchacho, concéntrate.
Los tres guardaban silencio, estaban molestos porque un perceptivo más se había unido a Rubén. Álvaro no podía seguir pensando en eso, no era sano quedarse en lo pasado.
¿Sabes si tiene algo más en mente? ―le preguntó a Hayden.
El terráneo supo que se refería a Rubén, pero al parecer ellos no tenían más plan que eliminarlos a él y a Carmen.
Finalmente, Álvaro le contó a Hayden lo que había dicho Sofía, supuso que no causaría ningún daño que Rita escuchara, aunque sí el muchacho realmente estaba causando problemas en el nexo, ella estaría enojada.
Le preguntó cual era el problema, pero su contraparte mintió que no entendía.
Hayden se comprometió a pensar en ello, pero en realidad ya lo había pensado bastante. Esta información era nueva, pero la comprendía: mentirle a Álvaro, y el esfuerzo de evitar que descubriera ese detalle por simple coincidencia, le exigía bloquear su relación de contrapartes y eso estaba interrumpiendo su comunicación en todos los demás aspectos. Nada de eso cambiaba su decisión de callar.
Tienes muy mala cara ―comentó Rita, pero ni eso lo pudo sacar de sus pensamientos.
Hayden estaba angustiado, sí. Pero también estaba decidido. Esta información era importante pero no bastaba para tentar a la suerte diciéndole a Álvaro algo que podía cambiar todo, porque le preocupaba que el muchacho no tuviera límites.
Justamente el día después, cuando él y Carmen iban a casa de Álvaro su idea de guardar el secreto fue cuestionada una vez más. Hablaban sobre posibles formas de vencer a Rubén, a pesar de que habían comenzado hablando de como convencer al maestro de permitir la reposición del examen perdido por Hayden.
―¡Qué fácil lo tiene él! ―se quejaba Carmen― Mirá que sólo tiene que matarme. No es solamente posible, si no que ha de ser un juego para el: ¡atínale a la humana!
―Eres más rápida que yo ―se lamentó Hayden.
Por cierto, Hayden, ¿a ti por qué quiere matarte? interrogó Carmen― Digo, al principio no le parecía tan importante como ahora...
Hayden tragó grueso. Deseaba con todas sus fuerzas decirle a ella lo que pasaba. Pero, ¿resistiría ella la tentación de decírselo a Álvaro? Si Rita se había callado, era porque no quería tocar la parte del tema que se refería a ella. No había forma de que Álvaro lo dedujera, pero ella no alcanzaba a comprender eso.
¿Hayden?
Uhm?
Ella sonrió.
―No me vas a decir lo que pasa, ¿verdad? ¿Álvaro lo sabe? Si es importante, es mejor que le digas.
―No importa, el punto es que quiere matarme ―dijo Hayden a sabiendas de que eso no era cierto― Lidiar con esto, ya sabes, cuidarnos, es un lío para Álvaro... muy... eh... no logró pronunciar la palabra que había escogido, así que la cambió por otra menos adecuada – es feo.
- Te enseñaré una palabra nueva ―sonrió Carmen.
Mientras Carmen se burlaba de la pronunciación de Hayden, Rubén se surgía ante ellos gracias a un hechizo para viajar. Ambos se quedaron mudos mientras el otro los miraba como se ve un boleto de la lotería al descubrir que es el ganador.
Cuando intentó comunicarse con Álvaro y no fue capaz, consideró que bien valía la pena correr el riesgo de contarle lo que sabía a su contraparte, para restablecer el vínculo. Probablemente para cuando salieran de esto y estuviera en condiciones de hablar con Álvaro, esa idea iba a desaparecer.
Álvaro estaba en Guatemala, en una ciudad cuyo nombre seguía sin poder recordar, donde acababa de perder en su intento de convencer a un hombre importante de no prestarle sus servicios a Rubén y ahora no recordaba exactamente cuál era la ruta para volver. Finalmente, “supo” de Hayden, pero no llegó a entender que ocurría realmente. No estaba seguro de como había escuchado a Hayden, pero tenía que haber sido a través de su lazo de contrapartes. No había entendido, pero supuso que algo malo pasaba. Rita y Alfredo estaban en Ogha y Álvaro prefirió ocuparse del asunto inmediatamente... ¿Carmen estaría con Hayden? Hizo cuentas de las horas y supuso, correctamente, que estaban juntos y que ya debían ir a la casa. Así que evitando miradas inoportunas, viajó directo a la casa usando un hechizo y luego caminó hacia la escuela esperando que no hubieran cambiado su ruta habitual.

*****

Hayden al menos no retrasaba a Carmen, pero estaba rendido. Ya había desistido de comunicarse con Álvaro, y estaba más que convencido de que Sofía estaba en lo correcto y él había cometido un gran error.
Rubén los alcanzó, a él no le importaba que lo vieran las señoras que vendían dulces o tortillas en la calle, así que ahora tenía la ventaja hasta en eso. Pero los dos jóvenes terráneos no podían resignarse a ser asesinados. Carmen miró a Hayden como esperando que él tuviera una idea, pero lo único que a él se le ocurría era pelear tanto como le resultara posible.
Por fortuna, su vida pronto tuvo más oportunidad: Rita apareció de la nada. Sofía le había advertido lo que ocurría y le había explicado en donde estaban. La joven tenía la ventaja de que Rubén no quería matarla… sin embargo, no podría cuidar de Carmen y Hayden por mucho tiempo.
Él lanzaba flechas a puntos donde causarían daño, pero no la muerte, y ella... no parecía tener ningún problema con la idea de matarlo, pero no estaba en condiciones de conseguirlo, él tenía más fuerza, experiencia y habilidades.
Ella usaba magia de D'hale, que era bastante básica y tenía algunos conjuros de pronunciación demasiado difícil para ser usada en combate, y él simplemente intentaba apartarla del camino con magia más poderosa. De inmediato, ella cambiaba la estrategia y él tenía que quitársela de encima. A esa distancia no podía lanzar flechas, pero pronto tenía distancia suficiente y volvía a ese tipo de ataque.
Cuando llegaron cuatro de los esbirros de Rubén, tres de ellos terráneos con telequinesia no muy desarrollada, Hayden supo que Rita no podría ayudarlos con eso. Era demasiado luchar con Rubén.
Álvaro por fin había encontrado las primeras señales de lucha y luego los había rastreado hasta aquel sitio, donde luchaban expuestos a la mirada curiosa de cualquiera que abriera la “ventana de atrás”. Ojalá que todos en esa zona salieran tarde del trabajo.
Rita y Álvaro se distribuyeron funciones tan pronto como él hubo llegado, quedando Hayden al cuidado de su contraparte, y Rita ocupándose de la vida de Carmen. En la lucha, Rubén intentó “enmudecer” la magia de Álvaro, un truco de hechiceros más viejo que el tiempo pero demasiado complicado, que permitía quitarle toda magia a un oponente mientras pudiera mantenerse el hechizo.
No funcionó, y exigía tanta concentración, que para cuando se dio cuenta, estaba en desventaja. Rita estaba ganando su batalla contra los otros cuatro, con la ayuda de Hayden. Ellos eran novatos aún ante Hayden, cuyos reflejos y técnica habían mejorado bastante. Como parte de un equipo, Hayden era mucho más útil que trabajando solo.
Abandonando, inconscientes, a dos de sus elementos, Rubén aceptó su derrota con una fuga, pero estaba seguro de que la próxima vez podría vencer.
―¿Y ahora que hacemos con estos dos tontos? ―dijo Carmen.
 
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