sábado, 10 de diciembre de 2011

Contrapartes Nº9 Otra Manera







Ir a la Ficha de está historia 
----------------------

Otra manera.

Álvaro estaba en Ogha, más específicamente en una de las prisiones. Le preocupaba poner a un terráneo en una prisión de otro mundo, lamentaba la posible reacción de la madre o la esposa del agresor cuando este hombre no apareciera en ninguna parte. Pero así funcionaba. Los atacantes de Ogha eran juzgados y condenados en Ogha. Era la ley.
En La Tierra permanecían Rita y Alfredo, ella discutía con Hayden y él le contaba un poco a Carmen sobre el proceso de los juicios en Ogha. El interés de la joven se debía a que ella tenía las mismas preocupaciones que Álvaro respecto a llevarse así a un terráneo... incluso se le ocurrían más teorías desagradables.
Claro que Ogha nunca había tenido que encerrar a un habitante de un mundo no libre, pero nadie más parecía cuestionarse nada, lo cual sorprendía un poco a Carmen, quien tenía entendido que los habitantes de Ogha eran idealistas y amables. Comprendía la importancia de la ley, pero le parecía extraño que ellos lo tomaran como si nada.
Para cuando Álvaro regresó, la conversación de Carmen y Alfredo había pasado por muchos temas, y finalmente había terminado. La discusión de Hayden y Rita había empeorado. La joven ya había recurrido al llanto.
¡Mujer, si yo no voy a decir nada más que lo necesario! ―dijo él, intentando calmarla.
Van a saber ―dijo ella, mirándolo con cierto resentimiento.
No, they won't. No hay relación entre los dos temas. Well... ninguna relación que puedan notar.
Como apenas llegaba y ellos ya no estaban gritando, Álvaro entró en la cocina sin tener idea de lo que iba a encontrar ahí.
¿Otra vez están peleando? ―dijo, acercándose a Rita para consolarla― ¿Por qué siempre están peleando? ¿Qué pasó ahora?
Le dijeron a la vez frases que indicaban que no era asunto suyo, Rita con mucho menos cortesía que Hayden, con lo que Álvaro desistió de la idea de consolarla. Justo antes de que Álvaro diera un discurso de cómo y por qué todo lo que pasara con cada uno de ellos le importaba, Hayden cambió de tema. Tenía que contarle algo importante.
No le dijo hace cuanto lo sabía y Álvaro asumió, erradamente, que acababa de enterarse. La noticia era específica: había otra manera de vencer a la inmortalidad.
Sucede que todos los Inmortales que tienen contraparte, además de la conexión normal tienen un lazo de vida. Si su contraparte muere, el inmortal también.
Habían habido casos de muerte repentina de un inmortal que podían explicarse con esta información, pero en este momento lo único que explicaba para ellos, era que de pronto Rubén estuviera tan deseoso por matar a Hayden.
Cuando fueron a comentarlo con los demás Carmen no vio la importancia: era sólo la causa de una preocupación que ya tenían. Alfredo señaló que había una valiosa oportunidad ahí: si Rubén tenía su propio contraparte
¿Cómo sabríamos quién es? ―dijo Carmen, y todos miraron a Hayden.
Rita estaba muy ansiosa. Todos esperaban oír una solución fácil, y Hayden estaba molesto. Pero Álvaro aclaró que eso no era viable.
No creo que aquí haya voluntarios para ir a matar a un inocente por causa de su contraparte ―dijo― y si los hay no importa porque no dejaré que pase.
Carmen asintió, pensando en la maravillosa persona que era Álvaro. Cuando acabara ese desastre, consideraría seriamente convencerlo de quedarse en la Tierra, casarse con ella y tener media docena de hijos, aunque sabía que sería difícil porque Álvaro quería servir a Ogha por siempre y no entendía para que tener más de un hijo... Pero el desastre no parecía cercano a su final y más le valía concentrarse en la conversación.
Podría no ser inocente ―dijo Alfredo, aún exaltado ante la posibilidad de terminar el asunto de una vez.
Hayden sintió escalofríos cuando vio asentir a Álvaro, y se sintió agredido cuando éste habló:
Averígualo, Hayden.
No había ido del todo mal, pero ahora se pasarían el tiempo preguntando quien era el contraparte de Rubén, y si era inocente o parte de su equipo, o algún psicópata en un mundo libre a quien nadie iba a extrañar. Así que, venía a estar más o menos como al inicio, salvo porque Álvaro había dicho que no atacarían inocentes, así que no era tan importante proteger el secreto y no necesitaba protegerlo a costa de su conexión. No dijo una palabra, pero dejo de bloquear su nexo.

*****
Ni siquiera habían pasado dos días cuando a Hayden se le escapó el detalle.
Álvaro y Rita estaban en otro país, luchando contra Rubén y dos aliados suyos. Álvaro luchaba contra Rubén. La chica peleaba contra un par de terráneos capaces de usar telequinesis, llevaba la ventaja pese a que una parte de su magia había sido enmudecida por un hechizo de Rubén. Afortunadamente la magia de D'hale no se podía enmudecer y Rita podía seguir usándola sin problemas.
Estaban en una casa que antes de la lucha había lucido muy ordenada, pero ahora tenía cosas rotas en todas partes. Escondida bajo una mesa estaba una mujer que se ganaba la vida vendiendo remedios y venenos que no servían para nada pero parecían funcionar. Era ella quien podía sanar a los otros, y a veces, enfermarlos temporalmente. Rubén había visto la utilidad de ambas cualidades, de las cuales no había oído hablar antes.
Hayden había advertido a Álvaro sobre esto y por eso ahora Rita y su hermano adoptivo estaban ahí.
Hayden se mantenía bien informado sobre la situación gracias a su contraparte, y supo que Álvaro se disponía a matar a Rubén. Sería una muerte temporal, por supuesto, pero hizo que Hayden se preguntara de nuevo si el asunto de los contrapartes de un inmortal funcionaba en dos direcciones: hasta ahora, sabía que la muerte del mortal afectaba al otro, pero no tenía idea de que pasaba en el sentido inverso.
Al tener la respuesta, se espantó, y sin querer le dio toda esta información a Álvaro mediante su conexión de contrapartes, junto con todo lo que sabía del contraparte de Rubén, en la forma más básica de una idea, donde no hay intención, idioma, ni nada más que el puro conocimiento. Pocos contrapartes a lo largo de la historia habían logrado eso, siempre por accidente, y ninguno sabía como repetirlo. Álvaro sintió lo que siente un perceptivo cuando “simplemente sabe” y lo que supo lo congeló un segundo. Uno de esos segundos que determinan el destino de una persona, un equipo, y quizá un mundo. Rubén se dispuso a aprovechar ese momento de duda...
―¡Álvaro!
Su nombre, en boca de su hermana, sonaba neutral, pero Álvaro sabía que significaba mucho. Para Rubén sonó como un regaño, pero Álvaro sabía que ella estaba pidiéndole... no, estaba ordenándole que actuara.
Rubén estaba desorientado por algún motivo, así que no acabó de aprovechar su oportunidad y ahora su oponente estaba concentrado de nuevo. Álvaro imaginaba que Rita había usado magia, después de todo a la gente de su mundo se le daba muy bien la magia que afecta a la mente, pero ella no había hecho nada.
Álvaro, que conocía muchas formas de dejar inconsciente al enemigo, sabía como usar todas las armas letales conocidas por La Sociedad, pero nunca había tenido demasiado interés en el asesinato y por lo general luchaba sin armas, como ahora. Sólo conocía una manera de eliminar al oponente sin armas, había aprendido la técnica de alguien que disfrutaba realmente el homicidio, y sólo contra él lo había puesto en práctica: Rubén.
La sensación era agradable: el reto de la lucha, el delicioso sabor de haber vencido y la serie de sensaciones que causaba el cuello de este al romperse, todo esto sin la horrible certeza de haber quitado una vida, porque sabía que Rubén se pondría en pie más tarde. Pero en esta ocasión fue terrorífico lo que antes había sido impresionante, y cuando el cuerpo inerte de Rubén cayó al suelo, Rita pudo ver el miedo en los ojos del muchacho.
―¿Qué pasa?
No me hables ―dijo él, con frialdad―. No todos los días se da uno cuenta de que las dos personas en las que más confía le han estado mintiendo sin el menor remordimiento. Posiblemente no sea buen momento para hablarme.
Después de ofrecerle protección a la mujer, y que esta aceptara de mala gana, volvieron a la casa.
Hayden los esperaba, paseándose por la sala con nerviosismo, sin saber quien de los dos lo asustaba más. Sabía que ambos estaban disgustados por igual, aunque contaba con que Álvaro fuera más fácil de calmar que Rita. Aún corriendo el riesgo de que ella se disgustara más todavía, se dirigió directamente a Álvaro tan pronto como se materializaron de la nada.
Asumió la culpa por ocultar la verdad y por convencer a Rita de hacer lo mismo, pero no creía haber mentido en ningún momento y tampoco le parecía que la información fuera tan importante, más bien era una molestia.
Ahora era importante, desde luego.
Los argumentos de Hayden eran lo bastante buenos para evitar que Álvaro estuviera furioso con él por mucho tiempo, pero no para que las cosas estuvieran realmente bien.
Álvaro no guardó el secreto de ninguna manera, al contrario, fue corriendo a contárselo a Alfredo, quien, jamás en su vida había estado tan decepcionado... y tan preocupado.
Ahora tenían que replantearse todo. ¿Cuanta información estaba recibiendo él con aquel vínculo? ¿Podían usarlo a su favor?
Mientras tanto, Rubén veía crecer su número lentamente, con tan pocos terráneos que parecía que allí no estaba buscando. Decidió hacer una prueba, y tras preguntarle sobre algunos asuntos a Luis y a su otro perceptivo, preparó una visita a la casa que habitaban Álvaro y sus compañeros.
Como en la mayor parte de las ocasiones, Luis no los acompañó. Él no tenía idea sobre combatir, y no era su función, así que era muy raro que se le pidiera presentarse en La Tierra, y más aún, que fuera a lo que claramente sería una lucha dura.

*****
Rita estaba sentada en un sillón, descalza para poder subir los pies, siguiendo las reglas de su madre aún ahora. Rodeaba sus piernas con los brazos e inconscientemente frotaba su muñeca izquierda con los dedos índice y medio de la derecha. No estaba segura de querer seguir la conversación que hasta hacía un momento había entablado con su padre. Se sentía culpable porque acababa de pelear con Hayden. Sabía que no era culpa de él, pero no había podido evitar descargar en él su frustración.
Su padre volvió a la sala con una taza de té.
Y entonces, ¿por qué dejaste de dirigirte a él? ―preguntó, en continuación de la plática interrumpida, ofreciéndole a Rita la taza de té.
¿Y esto? ―dijo ella, en lugar de aceptar la taza.
Me gusta. El único té de este mundo que no sabe terrible, es el mejor del Universo Conocido. Pruébalo.
Ella aceptó sin entusiasmo.
Me decías, dejaste de hablarle... ―dijo Alfredo, alentándole a hablar.
Pero Rita no llegó a decir nada, porque Rubén apareció por magia en su sala, y no estaba solo.
Por lo general la magia utilizada por una persona para realizar un viaje no altera los alrededores, pero en esta ocasión, cuando Rubén llevó con sigo a quince de sus colaboradores voluntarios o no―, alrededor de cada viajero la temperatura bajó al grado de que sobre sus ropas se formó escarcha y su aliento se volvió visible por un instante.
En la habitación vacía que parecía cumplir los fines de un pequeño estudio, Hayden supo que había llegado Rubén justo en el momento en que Álvaro percibía un cambio en lo que los investigadores de La Sociedad llamaban el Espacio entre los Mundos.
Conociendo las posibles causas, cuando Hayden le informó por medio de su nexo que tenían visitas, él ya lo suponía y bajaba por las escaleras tan rápido como podía. Hayden no iba a esperar que lo encontraran ahí sólo, además, quizá incluso podía ser útil en la sala.
Rubén intentó ser directo, ignorando todo su entorno arremetió contra el terráneo tan pronto como lo vio en el umbral. Hayden cedió al pánico y volvió a cerrar la puerta, en la cual se clavaron las tres flechas lanzadas por Rubén. Álvaro estaba en la sala y ya había dejado inconsciente a un enemigo que había encontrado en el último par de escalones. No lo pensó demasiado, Rubén sería su oponente más tarde o más temprano y era mejor evitar que él causara muchos daños, así que se abrió paso para enfrentarlo de una vez.
Alfredo, que en el primer minuto no había movido un dedo, de pronto peleaba con ventaja. Había usado ese minuto para conocer a los enemigos y ahora usaba eso. Era muy difícil de herir, pues sabía lo que iba a hacer cada uno gracias a la habilidad de ver en sus mentes, y además sabía como volver cada movimiento del agresor contra éste. Aunque llevaba largo tiempo en Ogha y respetaba sus leyes y costumbres, carecía de la capacidad de esperar que la gente tuviera algo valioso siempre, y aunque valoraba la vida, ese valor lo perdían al meterse con él. Así pues, no dudaba en darle a sus oponentes una muerte rápida y quizá no demasiado dolorosa.
Rita y Hayden luchaban juntos aunque no estaban demasiado sincronizados. No estaban enojados uno con otro, más bien sentían culpa debido a sus respectivos comportamientos en la dificultad, de modo que una sensación de inferioridad les impedía ofrecer al otro el apoyo que usualmente intercambiaban sin pensar.
En cierto modo, era una suerte que Carmen ya se hubiera ido a casa. Hayden, que comenzaba a esperar siempre lo peor, buscó saber como se encontraba ella, temiendo que hubieran enviado a alguien más en su contra. Obtuvo la tranquilizadora respuesta de que estaba haciendo una tarea que él había olvidado por completo. Así pues, sólo debían ocuparse de Rubén y sus, cada vez menos, acompañantes en la casa.
Álvaro estaba en ventaja cuando Rubén recordó que de todas formas él no era su objetivo y volvió a disparar flechas contra Hayden aún a costa de quedar brevemente indefenso contra Álvaro. Hayden esquivó la mayoría y las dos heridas resultantes no eran nada... siempre y cuando su madre no las viera porque ya comenzaba a quedare sin excusas. Las heridas solía curarlas Álvaro, con magia, pero las cicatrices permanecían y no podía ocultarlas todas todo el tiempo.
Desde luego, la intervención de Rita y Álvaro fueron inmediatas y Rubén desistió, concentrándose nuevamente en el muchacho inmortal. Varios golpes, de uno y otro, esquivados limpiamente fueron a dar a la puerta que daba al patio de atrás. Finalmente la puerta cedió y entre astillas de madera Rubén se vio entre hierbas que crecían sin control humano bajo arboles secos.
Rubén esquivó un nuevo golpe de Álvaro. Mientras luchaban afuera, decidió intentar enmudecer la magia de Álvaro, pero no puso en ello toda su concentración. No estaba en condiciones de vencerlo pero si de defenderse, y como el hechizo para quitarle la posibilidad de usar magia al oponente era poco agresiva, Álvaro no se dio cuenta al principio. Para cuando se percató era tarde.
Sólo le quedaba el combate cuerpo a cuerpo y aún así dio trabajo. Álvaro sabía que estaba en desventaja, lo cual lo hacía poner más empeño, y para mantenerlo sin magia el otro necesitaba concentrarse en ello así que parecían estar parejos. Pero eso era una ilusión que duró mientras Rubén completaba un segundo hechizo para restarle velocidad al oponente y entonces fue capaz de arrancarle temporalmente la vida.
Regresó a la sala donde Hayden debía estar todavía. Matar a ese muchacho era lo único que le hacía falta a Rubén. No importaba quien sustituyera a Álvaro en Ogha: no iba a saber suficiente y no sería tan insoportable.

---------------------
Leer Capítulo Siguiente

0 personas tienen su opinión:

Publicar un comentario

Deja tu crítica.